Capítulo 16. Chantaje.
Amy Espinoza
El chirrido metálico me atravesó los huesos. Contuve la respiración. Todo mi cuerpo se tensó porque lo supe de inmediato: alguien había venido a verme. Y mi mayor temor era que fuera él… Adrián.
La silueta apareció recortada contra la luz del fondo. Alta. Firme. Con los hombros rectos de quien se sabe dueño de la sala antes de entrar. Tragué saliva con fuerza, el corazón golpeándome como un tambor dentro del pecho.
—Dios… —susurré, temiendo lo inevitable.
Pero cuando la sombra se a