Capítulo 149. La estrella.
Amy Espinoza
Habían pasado ya varias semanas desde aquella llamada. El tiempo, de pronto, parecía haber aprendido a caminar despacio.
La vida volvió a encontrar su ritmo, ese que solo se alcanza después de una tormenta.
Mía iba al colegio cada mañana. Maximiliano la dejaba en la puerta, y regresaba con sus trenzas despeinadas y sus historias interminables.
Entretanto, Maximiliano, después de llevar a mi hija, se iba a la empresa, pero antes de ponerse a trabajar, se iba al estudio de grabación,