La competencia habรญa comenzado y el ambiente en el camerino era cada vez mรกs tenso. Leonardo y yo escuchรกbamos atentamente mientras anunciaban a los participantes, cada uno con su propia historia y talento. La mayorรญa eran muy talentosos, y no podรญa evitar sentirme nerviosa.
Cuando escuchamos nuestro nombre, nos volteamos a ver y comenzamos a caminar hacia la puerta que daba al escenario. Antes de cruzarla, nos dimos una mirada y suspiramos. La adrenalina corrรญa por mis venas.
Al cruzar la pue