Diego y yo salimos de la academia y nos dirigimos a un cafΓ© cercano para relajarnos despuΓ©s del ensayo. La tarde estaba fresca y agradable, y el ambiente del cafΓ© era acogedor. Nos sentamos en una mesa junto a la ventana, desde donde podΓamos ver la calle llena de vida.
βMe alegra que hayas venido al ensayo βdije, sonriendo a Diego mientras tomΓ‘bamos asientoβ. Tu presencia me dio mucha confianza.
Diego sonriΓ³ y tomΓ³ un sorbo de su cafΓ©.
βMe alegra escuchar eso. DisfrutΓ© mucho viΓ©ndote tocar. Er