VICTORIA VALOIS
El tiempo en el desierto ha dejado de medirse por el sol y ha empezado a medirse por los latidos que retumban bajo mis costillas. Mi vientre es ahora una esfera prominente, un recordatorio físico y pesado de que Maximilian sigue aquí, respirando a través de mí. Pero a medida que mi cuerpo se expande para dar vida, el mundo que Elizabeth ha construido a mi alrededor parece hacerse cada vez más pequeño.
Ya no soy la mujer que labraba la tierra con las uñas rotas. Elizabeth ha cor