C98: TE DARÉ UNA OPORTUNIDAD.
El pánico se apoderó de Aidan. Sin detenerse un solo instante, comenzó a correr detrás de ella mientras su voz resonaba por la residencia, rebotando contra las paredes y alertando a todo el personal que se encontraba cerca.
—¡Guardias! ¡Guardias! ¡Detengan a Asiget!
La orden bastó para poner a toda la guardia en movimiento. Los hombres que se encontraban patrullando los corredores abandonaron sus puestos y, comprendiendo la urgencia de la situación, fueron transformándose en enormes lobos mient