C83: NO QUIERO PELEAR.
Después de caminar unos minutos, llegaron frente a una construcción de madera de aspecto sencillo pero robusto. Asya abrió la puerta y ambas entraron.
Asiget ayudó a Asya a sentarse en una de las sillas que había dentro y luego tomó asiento cerca de ella.
—Te agradezco mucho esto, Asiget —dijo Asya con una sonrisa amable y agradecida—. De verdad necesitaba alejarme un poco de toda aquella multitud. Has de estar cansada por caminar conmigo.
—No hay nada que agradecer —respondió ella—. Y no te pr