C84: EL LUGAR AL QUE PERTENECES.
El corazón de Asiget se estremeció. Había algo monstruoso en la manera en que Asya la observaba ahora. Finalmente se dio cuenta que toda la dulzura que había mostrado hasta ese momento fue solo una máscara.
—¿Pensaste que simplemente me haría a un lado y sin dar batalla, mientras tú te quedabas con el Alfa? —añadió Asya—. Parece que todavía te faltan muchas cosas por aprender.
Asiget intentó incorporarse, pero fue inútil. Casi no podía sentir las piernas y los brazos le pesaban como si estuvier