C52: UNA COJA COMO ACOMPAÑANTE.
Los labios de Asiget se separaron por la impresión.
—¿Qué…? ¿De qué estás hablando?
—Ordené en la enfermería que examinaran tu pierna, y Cristóbal sugirió esto. Dijo que, si se ajustaba correctamente a tu pierna, podría sostenerla al caminar y ayudarte a desplazarte sin tener que apoyarte en el bastón.
En ese instante Asiget recordó las medidas que Celia había tomado días atrás. Entonces entendió el motivo.
Se llevó una mano a la boca, visiblemente conmovida.
—¿Fue por ti…? —susurró—. ¿Fue porq