C51: UNA SORPRESA.
—Así es —respondió Cristóbal—. También nos advirtió que, si en algún momento te sentías incómoda o demasiado cansada, debíamos detenernos para dejarte descansar.
Asiget se quedó en silencio, observándolo con incredulidad. Luego asintió con la cabeza.
—E-está bien…
Se quedó pensativa mientras Celia sostenía su brazo y Cristóbal comenzaba el procedimiento para extraer la sangre. No podía dejar de darle vueltas a todo aquello.
Tal vez para otros, aquellos cambios parecían pequeños, pero para Asig