Zachary golpeó los barrotes con frustración y terminó por alzar la voz, incapaz de soportar una palabra más.
—¡Ya cállate! ¡Lárgate de aquí! ¡Déjame solo!
Raihan respondió con una carcajada divertida por el arrebato del otro Alfa.
—No todos los días un hombre tiene la oportunidad de decidir su propio destino. Estás frente a una elección importante, Zachary. Fíjate hasta dónde llega mi misericordia que soy yo quien te permite escoger, cuando, como el Alfa que yo sí soy, perfectamente podría dec