C136: APRENDER A QUERERLO.
Aquella afirmación dejó a Asiget desconcertada, pero no llegó a pronunciar palabra pues Aidan se inclinó hacia ella y colocó al pequeño en sus brazos.
Asiget no tuvo opción y lo recibió. No tenía nada en contra del cachorro. De hecho, verlo tan pequeño e indefenso despertaba su instinto protector. Lo que la perturbaba eran las circunstancias que rodeaban aquella situación.
Aidan, por su parte, observó la escena con satisfacción.
—Mírate. Te ves perfecta sosteniéndolo. Siempre pensé que tú eras