C112: NO TENGO TIEMPO NI PACIENCIA.
Raihan no experimentaba el temor que cualquiera habría sentido ante una escena semejante. Su mente estaba demasiado ocupada por otra certeza, una convicción que no dejaba de crecer dentro de él.
Estaba persuadido de que Asiget no descansaba dentro de aquel ataúd. Por eso, más que miedo, lo dominaba una necesidad desesperada de comprobarlo con sus propios ojos.
Cristóbal intercambió una mirada con D'Artagnan. Ninguno añadió una sola palabra. Los hombres del cementerio ya se habían retirado despu