C119: DIJISTE QUE ME LA ENTREGARÍAS.
Raihan sintió que las palabras de Asya no entraban por sus oídos, sino que le perforaban directamente el pecho. Entonces, su mente comenzó a traicionarlo.
Sin poder evitarlo, aparecieron imágenes que jamás habría querido imaginar. Vio a Aidan acercándose a Asiget, lo imaginó deslizándole las manos por el cuerpo con una confianza que le revolvió el estómago.
Lo vio desatando su ropa, descubriendo de nuevo aquella piel que Raihan conocía de memoria, aquella piel que había besado incontables veces