Con la llegada de la noche, Margaret aprovechó el sueño profundo de Ethan para escabullirse en la habitación de Alison. Su corazón latía con fuerza, pero sabía que debía encontrar algo, cualquier cosa que pudiera probar la inocencia de Ethan.
—¿Cómo puedes hacerle esto al padre de tu hijo? ¡Eres una…! —Margaret no pudo contenerse; apenas la vio, la ira la dominó y le propinó una fuerte bofetada a Alison.
—¡Estás demente! ¿Cómo te atreves? —gritó Alison, llevándose la mano a la mejilla, aun sint