A la mañana siguiente, el sonido de los tacones de Eloise resonó con firmeza sobre el mármol de la recepción, como si cada paso fuera una armadura contra el caos que llevaba dentro.
Vestía un vestido midi negro, cubierto por un blazer elegante —sofisticado, pero no provocador. Unos pequeños pendientes dorados y un reloj fino en la muñeca completaban la imagen de una mujer segura e inquebrantable.
El cabello perfectamente alisado, sin un solo mechón fuera de lugar —resultado de una paciencia cas