DE RODILLAS…
Alana sintió cómo el aire se volvía espeso a su alrededor. La presencia de Ángelo lo cambiaba todo. Su mirada fría e indescifrable la traspasó, esperando una respuesta. No podía cometer errores, no ahora que todo estaba sobre la mesa.
—Mi plan… —murmuró, intentando ganar tiempo. Sabía que Ángelo no tenía paciencia para juegos, y mucho menos para traiciones. Aun así, su mente trabajaba a toda velocidad.
Él soltó el humo de su cigarro y dejó que la pregunta flotara en el aire por uno