TODO CAMBIÓ.
Alana se apoyó en el lavamanos y respiró profundo. Su corazón latía con fuerza, y sentía una mezcla de ansiedad y expectativa. Sabía que estaba jugando con fuego, que cada movimiento debía ser calculado, y que cualquier error podría costarle caro. Pero ya no había vuelta atrás.
Se miró en el espejo una vez más, tratando de recuperar la compostura. El vestido negro ajustado la hacía ver imponente, pero su expresión delataba su incertidumbre. Se pasó la mano por la nuca y cerró los o