PODEROSA…
—Eres muy bonita con lo que te pongas, pero sencillamente ese vestido… —Alana miró los ojos de Ivy y notó cierta admiración en ellos para luego mirarse de pies a cabeza en uno de los espejos de la tienda lujosa en el centro de los Ángeles a donde Ivy la había llevado por la mañana.
Noto considerablemente como su cuerpo en estos meses había cambiado un poco. Tenía algo más de caderas, y había aumentado unos dos kilos a pesar del estrés, la tensión y toda la carga emocional.
A decir ver