MUY OSCURO PARA LOS DOS…
—¿Qué te parecen estos? —Alana miró en dirección del dedo de Ivy, pero en sus pensamientos solo estaba Ángelo, casi desnudo en una silla playera cerca de la piscina.
El verano estaba en su pleno apogeo, y ella estaba necesitando un poco de control para concentrarse en este momento.
—Me parecen bien…
—Ok, pero todo te ha parecido bien… —Alana parpadeó mirando a Ivy y luego negó.
—Creo que tienes buen gusto. Las que elegiste quedaría bien con todo.
Ivy tomó el aire y lo s