QUIERO QUE SEPAN LA VERDAD
Alana observaba el imponente jardín de la mansión Denaro desde la gran ventana de su habitación. Había pasado días caminando por los largos pasillos, sintiendo el peso del encierro cada vez más. La conversación con Ivy, o más bien la falta de respuestas, la había dejado con más dudas y un creciente sentimiento de desesperación. Sabía que estaba siendo vigilada constantemente, pero no podía seguir siendo una prisionera sin intentar algo.
Su mente comenzó a trabajar ráp