SOY ALANA DENARO.
El auto avanzaba por las calles de la ciudad, y Alana miraba por la ventana, tratando de calmar el tumulto de emociones que la agitaba por dentro. Las palabras de Ángelo resonaban en su mente:
Ángelo, sentado a su lado, la observaba con una expresión indescifrable mientras exhalaba el humo de su cigarrillo. La forma en que la miraba, con esos ojos penetrantes y esa sonrisa apenas perceptible, la hacía sentir como si él ya hubiera descifrado cada uno de sus pensamientos más pr