45. Muy cerca del enemigo
Esto se está saliendo fuera de control. Azucena tomas varias respiraciones por la boca mientras se coloca el cinturón de seguridad. Apurada toma el teléfono que repica una y otra vez entre sus manos temblorosas.
—¡Azucena, demonios…! ¡¿Qué fue lo que pasó?!
—Lo lamento mucho, un dolor de cabeza me hizo detenerme. Lo lamento, estoy bien. Ya estoy bien, iré de inmediato a dónde estás —esnifa Azucena volviendo a acelerar.
—Iré por ti de inmediato-
—¡Estoy bien! —repite Azucena—. Estoy bien, Rafael