33. Fingir caricias
Entre su necesidad de correr para huir de éste lugar, Azucena no espera que la primera persona en aparecer frente a sus narices sea Marlene, ya abajo en recepción. Con su rostro rojo por lo que ella vio y lo que acaba de pasar con Ramiro, se pide a sí misma calmarse para no perder así la batalla del control.
Marlene es la misma de siempre, como la conoció al despertar por primera vez.
Está avergonzada de que la haya encontrado así con Rafael. Sin dejar que otro pensamiento surque su mente, Azuc