29. Obsesión
Sus labios se mueven al compás de los de su esposo. Impredecible, caótico, el beso la deja en la línea del frenesí. Un beso que la acorrala antes de perder las fuerzas. Rafael aumenta el movimiento y sus ganas con euforia, tomándola de la cintura, pegándole a su cuerpo que ya entrando en calor necesita sentirla. Azucena se tambalea hacia atrás, con los ojos abiertos.
Creyó que la forma de terminar con esto era empujarlo y separarse de él. Éste beso es un destello para mil emociones y no compren