Capítulo 92.- Son doscientos noventa y cinco.
Oliver
Al escuchar mi orden final Leonel intenta zafarse del agarre de ambos, y se mueve de manera demediada de alguna manera tiene que librarse de todos.
— ¡No… por no… por favor… no… no… te lo suplico!— grita desesperado en un intento por apelar a mi compasión — ¡tú no eres así Oliver! ¡Tú no eres así de cruel!
En el momento en que lo veo acostado boca abajo sobre sus heridas en una base que se encuentra en la mitad de la habitación, me acerco directamente a su rostro para verlo a los ojos y