Capítulo 52.- Sorpresa, sorpresa.
Evelia
No tengo tiempo de procesar la información sobre que he sido envenenada, cuando una montaña de músculos me tapa la luz en los ojos.
Loyola se encuentra mirándome tan cerca que soy capaz de ver el iris de sus oscuros ojos a la perfección.
—Pequeña dime ¿quién te hizo esto? Que estoy dispuesto a hacerlo dar su último respiro mirándome a la cara el muy cabr0n…
Un carraspeo interrumpe el dialogo de Loyola, el agente sigue con nosotros, solo que fuera de la habitación, “por lo visto no estába