Damián pasó toda la noche en vela. No dejaba de pensar en Alice, por esa razón prefirió irse primero a Elite, con el deseo de verla, de que quizás hablaran, pero Alice no estaba allí. La oficina estaba sola y fría. Ingresó y sintió una presión en su pecho al ver el retrato del señor Cooper.
—Le prometo que Mariana pagará y que yo dejaré a su hija en paz —dijo y sacó su móvil para llamar a Miguel, quien contestó de inmediato. Damián le dio una estricta orden que Miguel seguía pensando que era un