—¡Damian! —a Alice por poco se le sale el alma del cuerpo.
—Buenos días, mi nombre es Damian Anderson, mayor accionista de Élite —habla con elegancia y con poder.
—¡No! ¡Esto es una maldita broma! —Dylan exclamó a gritos—. ¡Todo esto es una puta trampa de todos ustedes! —los señala.
—Señor Dylan, tome asiento y compórtese, estamos en una seria reunión. La señora Cooper, como usted lo dijo anteriormente, no está en la capacidad de dirigir una empresa, por esa razón, confiando en las capacidades