Damián se sulfura. Pudo notar la incomodidad de Alice y tan solo espera que Mariana tenga una razón válida para haber venido a la mansión después de que le dejó todo claro. Ese hombre salió tan enojado de la habitación que Carla aprovecha para ingresar, ya que trae la cena para Alice.
—Señora Anderson, he traído su cena.
—Por favor, déjala encima de la mesa, ya salgo —Alice está enojada y celosa. La visita de Mariana no le agrada.
—¿A qué carajos has venido, Mariana? Si es de trabajo pudiste hab