Al amanecer, Alice está sentada sobre la cama mientras el doctor le explica los efectos de la inyección en su cuerpo, las consecuencias y que mejorará con cuidados especiales. Cuando la puerta se abre, ella espera ver a sus padres, a quienes Damián le había dicho que llamara, pero es Miguel, el asistente.
—Buenos días, doctor; buen día, señora Anderson —la saluda Miguel con cortesía.
—Me retiro. Iré a agilizar su alta, señora Anderson, pero no olvide todo lo que le dije; su recuperación depende