Dylan tomó la decisión de ir a ver al hijo de Mariana. Aunque no quería prestarle atención, las palabras de su carta lo golpeaban una y otra vez. En su mano sostiene una pequeña maleta; solo quiere cumplirle y no volver a tener nada que ver con ella. Su vida está bajo la presión de la muerte y lo único que le importa es salvar su pellejo. Antes de tocar la puerta del apartamento, mira a los lados y luego da dos golpes. La señora tragó grueso antes de abrir. Al hacerlo, mira al joven guapo frente