6. Capítulo
Consigo verme en el espejo del baño, aliso la falda de mi vestido rosa, me veo el cabello desordenado, solo son algunos flequillos invasores. Lo acomodo. Mis ojos, uno azul celeste y el otro ámbar, me dan el visto bueno.
Ya estoy acostumbrada a lo diverso en mí, además de ese surtido de pecas, que pincelando mis mejillas, me vuelve más peculiar.
Devuelta al living, me llega el olor a comida, debo de estar muerta de hambre, considerando que no he desayunado resulta entendible sentirme así. ¿Él