26. Capítulo
De volada llego a la boutique, es ligera la concurrencia este viernes, suerte para mí y mis compañeras de trabajo. Eugenia llega después, tiene una cara de pocos amigos. Alguien se levantó de mal humor hoy, no hay duda.
—¿Todo bien?
—No, debo estar todo el día aquí, ya sabes que falté el miércoles. No fue mi intención, es solo que estuve mal con una gripa y fiebre —saca el labio inferior.
—Eso me dijo Paula.
—Ah, no interesa, ¿tú tienes medio turno?
—Por suerte sí —le sonrío.
Rueda los ojos