Capítulo 43 – Sombras del pasado
La mansión de Gabriel Montenegro estaba en un silencio abrumador cuando sus hombres la trajeron de vuelta. Isabela no decía una palabra. No lloraba. Solo caminaba con la mirada fija en el suelo, como si temiera que un movimiento brusco la desintegrara en mil pedazos.
Gabriel la esperaba en la entrada, su corazón latiendo desbocado al verla nuevamente. Pero cuando sus ojos se encontraron, algo dentro de él se quebró. Esa no era la misma Isabela que había dejado a