Ronan
Levanto la cabeza y me encuentro con unos ojos turquesa observándome desde la oscuridad de la habitación. No son exactamente los de Liora. Son los de Selene.
La loba blanca sigue teniendo el control.
Anoche me quedé dormido sentado contra la pared, incapaz de alejarme de ella aunque quisiera. Y la verdad… jamás habría querido hacerlo. El vínculo me mantenía aquí, latiendo bajo mi piel como un segundo corazón. Doloroso. Necesitado. Vivo.
Selene permaneció transformada toda la noche.
Puedo