Ronan
—Loba… está bien. Suelta el escudo.
La sacudí suavemente por el hombro.
—Liora… ya pasó.
Un pequeño murmullo cansado salió de sus labios, apenas consciente.
Destino… está destruida.
—Pequeña loba, déjalo ir.
El escudo azul se disipó lentamente alrededor de la cama, deshaciéndose en partículas de luz que desaparecieron en el aire.
Me quedé observando el lugar donde había estado aquella barrera.
Todavía no podía creerlo.
No muchas cosas lograban dejarme sin palabras. Carson intentándolo cas