Liora
Esta mañana me desperté en una cama vacía.
En lugar de un cálido y dominante Ronan, había una bandeja. Una rebanada de pastel de chocolate y una nota:
Lobita,
Lo siento, tuve que irme. Han aparecido algunas respuestas y necesito hacer mis preguntas.
Cómete este pastel y luego déjame humillarme.
-R
Me encantó ver el pastel. Un desayuno perfecto que ansiaba disfrutar, pero al leer la nota, no pude evitar fruncir el ceño. No tengo un nombre para Ronan. Él me dice “lobita”, pero ¿y si quiero