Pensando esto, Vicente no podía ni comer, atacaba la comida de su plato con los cubiertos.
Manolo al verlo, dijo algo fuera de lugar.
—Jefe, ¿qué le hizo el arroz? Si no te lo vas a comer no lo desperdicies, dámelo, ¡yo me lo como!
Las palabras de Manolo atrajeron la atención de todos, todos voltearon a ver a Vicente, incluyendo a Andrea.
Al encontrarse con la mirada de Andrea, se sintió algo incómodo.
Vicente le echó una mirada fulminante a Manolo y le empujó el plato.
—Come, come, come, te lo