—Ya lo he decidido. Juanito se quedará con Miguel. Solo quiero la mitad de los bienes, nada más.
Tomás respiraba agitadamente.
—¡Basta! ¿Hasta dónde van a llegar con estas peleas matrimoniales? No permitiré este divorcio bajo ninguna circunstancia, ¡me opongo rotundamente!
—¡Papá!
—¡Si quieres divorciarte, no me llames papá!
Tomás se llevó la mano al corazón, y Diana corrió a sostenerlo.
Andrea sabía que los Castro atravesaban su peor momento. Sin el apoyo financiero de los Hernández, podrían en