Cuando Julieta reaccionó, Miguel ya caminaba hacia el otro lado. Al ver a Andrea, comprendió inmediatamente la situación.
Apretó los dientes y los puños con rabia contenida.
—¡Andrea, eres como un fantasma que no nos deja en paz!
Después de patear el suelo con frustración, corrió tras los pasos de Miguel.
Miguel se plantó frente a Andrea, bloqueando deliberadamente su vista de los fuegos artificiales sin decir palabra, forzándola a mirarlo.
—¿Qué quieres? —preguntó ella con tono cortante.
Miguel