Micaela Stevens
Me despierto a gusto, siento que mi cuerpo descanso justo lo que le hacía falta, abro mis ojos y estoy dentro de una de las chozas, estoy cubierta con una cobija preciosa, de esas que las mujeres de la tribu hacen a mano, tiene colores vivos y huele a naturaleza.
Estoy sobre una esterilla, mis botines están justo al lado, me desperezo y me levanto, hay un cuenco con agua y una barra de jabón, en una pequeña mesa, la utilizo para enjuagarme la boca y lavar mi rostro.
Salgo y p