Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella prolongada conversación dejó agotada a la reina, pero se negó a regresar a la cama.
—Parece consumirme —explicó exasperada—. Una vez que me acuesto, ya no puedo volver a levantarme.
Antes de irnos la ayudamos a recostarse en un cómodo diván en una salita secundaria, frente a los ventanales abiertos como le gustaba. La arropamos con su manta liviana, besamos su frente, Malec le dio un breve abrazo.
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