Jack tragó saliva, y por primera vez, el terror puro se reflejó en su mirada. Sus músculos se tensaron, sus ojos oscilaron entre la furia y el miedo, y un sudor frío empezó a recorrerle la frente
Logan no apartó los ojos de él. No había rastro de compasión en su rostro, solo una furia contenida que amenazaba con desbordarse. Caminó lentamente alrededor de la mesa de hierro donde su hermano estaba atado, observando cada detalle: las venas hinchadas en sus brazos, el sudor que perlaba su frente,