Naya se preparaba para ir al hospital con Maya, mientras las criadas empacaban ropa para Hazel cuando Damien entró en su habitación.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Naya.
—¿Acaso necesito una razón para entrar en tu habitación? Además, Noah no está —respondió Damien.
—Te dije que no volvieras a entrar en mi habitación —dijo Naya.
—¿Por qué? Nunca te he hecho nada malo, ¿por qué me odias tanto? —preguntó Damien.
—¿Quién te dijo que te odio? Tengo cosas mejores que hacer que odiarte. Simplemente no q