Llegaron al hospital y llevaron a Hazel adentro mientras Naya intentaba consolar a Maya.
"Estará bien, Maya", le aseguró Naya.
"¿Va a morir como mamá?", preguntó Maya llorando.
"Deja de decir tonterías y recemos por ella", dijo Naya.
Los ojos de Maya se llenaron de lágrimas, su voz se quebró por la emoción. "Pero ¿y si... y si es demasiado tarde? ¿Y si nos deja como mamá?".
La expresión de Naya se suavizó, su voz suave pero firme.
"Maya, no podemos pensar así ahora. Necesitamos mantenernos posi