Hazel caminaba por el pasillo con Maya y Naya.
—Les dije que iba a mi habitación, ¿adónde me llevan? —preguntó Hazel de nuevo.
—Te llevamos a tu habitación —respondió Maya.
—Pero este no es el camino a mi habitación —dijo Hazel, pero ellas la ignoraron.
Hazel entrecerró los ojos, su voz firme pero con un dejo de inquietud—. Maya, Naya, lo digo en serio. ¿Adónde me llevan? Este no es el camino a mi habitación.
Maya y Naya intercambiaron una mirada cómplice, sus sonrisas se ampliaron. —Oh, Hazel,