Finalmente había encontrado las jodidas llaves, esperaba que en su celda no hubieran cámaras de otro modo estaba jodido.
Se cambio de ropa con uno de los bastardos que había matado y salió de allí, buscó el olor de su hembra y enseguida lo consiguió.
— ¡Ayuda! ¡Por favor!
Esos gritos eran de donde estaba Katryna, apresuró el paso y encontró la puerta.
Estaba cerrada, probó con varias del llavero que les había quitado a los humanos y finalmente un de ellas abrió.
Lo primero que vio fue a una muj