Alevosía

A continuación ella giró su cara para mirarlo y se encontró con sus ojos azules iguales a los de su padre inundado por las lágrimas no tenía corazón como para rechazarlo, era su bebé.

El niño que siempre había querido.

Se lo quitó de los brazos a Ángela arrullándolo en sus brazos, un dedo se deslizó por toda su mejilla redondeada y mágicamente dejó de llorar como si lo que tanto había anhelado era sentir el calor de su madre.

-Tú sabías todos estoy Ángela ¿No es así?

-Tabbee yo... Mamá me lo co
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