Red, rabioso, salió del comedor tras su esposa, pero esta se encerró en la habitación de su hermana impidiéndole entrar y trató de calmarse para no hacer una estupidez, debía ser más inteligente que su maldito tío, daba igual que ella estuviera o no enamorada de él, era su mujer y tarde o temprano la conquistaría.
— Deberías controlar mejor a tu mujer ,hijo.
— No tengo tiempo para un sermón ahora madre — Red se apartó de la puerta cuando vio a su madre — tengo bastante con que lidiar ahora mism